Wednesday, November 26, 2014

Mi Cali Pachanguero

http://upload.wikimedia.org
By Loren Escandon

Este Cali está en el continente Suramericano. En un bello país llamado Colombia, el cual ha sido azotado por la plaga del Narcotráfico, la corrupción y las guerrillas por décadas.
En este Cali nací, me crié. Es una ciudad de cielos azules con aguaceros en la tarde que refrescan, con montañas que te saludan desde cualquier rincón y una brisa que desde el océano Pacífico viene rompiendo las montañas para alborotar nuestros cabellos rizados. Este Cali pachanguero de mujeres bien dotadas que siempre se menean en sandalias sin importar el clima, de población color canela y de taxis diminutos, es un paraíso perdido.
Recuerdo que en mi infancia este pedacito de tierra era conocido como La ciudad cívica. A los niños nos obligaban a tratar de Don y Doña a nuestros mayores, ceder el asiento en el bus y cuidadito con armarle show a los padres en la mitad de la calle. La violencia y la guerra siempre fueron parte de nuestra realidad. Estábamos en manos de  unos pocos como, Pablo Escobar y los hermanos Rodriguez Orejuela, teníamos miedo de ir al centro comercial porque los carro-bombas eran los juguetes favoritos de guerra de nuestros dominadores. Vivíamos en una ciudad llena de dinero, con edificaciones lujosas enchapadas en mármol Italiano, con carros blindados y KMX’s, las típicas motos de los muchachos que habían sido seducidos por el dinero llamado “fácil.” Vivíamos con un miedo tan arraigado a nuestro ser que ya no podíamos sentirlo, no éramos conscientes de su presencia. 
Pero aun así, yo recuerdo mi ciudad como una llena de luz, de alegría, de salsa, fútbol, cholados y de gente buena.
Cholado- Canchas Panamericanas.
Natalia Vivas

Ahora mi sentir es diferente, encuentro a mi Cali caótica. Pero no con el caos de las ciudades grandes, sino con el caos de la confusión, del no saber que pasa. La amabilidad y el respeto no son la regla sino la excepción, los niños se ven como los de cualquier otro lado, hemos perdido un poco la identidad, hemos caído víctimas de la globalización. El Don y Doña son palabras extrañas e incluso los hombres adultos son incapaces de parar su correrío para dejar pasar a una dama en el estrecho anden.
Las infraestructuras que podrían ser tan radiantes como en nuestros años sangrientos, han sido destruidas de forma veloz. Uno de mis mas queridos amigos, Juan Andrés Gonzalez, maravilloso arquitecto radicado en Cali, en nuestra conversación al respecto me decía, que la razón por la cual lo construido era destruido sin siquiera ser disfrutado es porque, no importa que tanto la empresa publica o privada invierta en la ciudad, somos un lugar que ha perdido el civismo. Y es que aun somos millones de gente buena victimizados por una dinámica política y social de estratificación, donde usualmente los mas favorecidos encuentran oportunidades, mientras los “hijos del pueblo” ven limitados sus sueños a engrosar las lineas de lo que yo llamo nuevas mafias, la farmacéutica y la seguridad. Las entidades de salud en esta ciudad brotan con la facilidad de los hongos en el estiércol y los uniformes de agentes de seguridad, guachimanes (nuestro ingles para vigilantes) y porteros son mas comunes que los uniformes de colegio. 
El gobierno esta demasiado ocupado en un proceso de paz, donde desde el principio el enemigo dejó claro que la guerra no se acababa hasta que se acabara. Lo cual en castellano significa, que mientras las cabezas de los grupos armados están delicioso comiendo fillet mignon en Cuba, los súbditos están secuestrando, asesinando y tomando control de las ciudades, para lo que yo creo, será una nueva etapa de esta bien establecida guerra. En vez de enfocar sus esfuerzos en fortalecer la educación pública y privada como nuestra arma más poderosa en contra de la violencia, la corrupción y el no-civismo. Es verdad que este país necesita paz, pero la paz con hambre no dura, la paz sin educación tiene sus cimientos hechos en solo arena, la paz no es un negocio tan rentable como la guerra. Así que se necesita un gobierno nacional y local capaz de crear otro negocio igual o mas rentable.

O simplemente necesito reconocer que mi Cali es tan bella o mas que antes y soy yo la incapaz de sumergirme en el romanticismo de mi infancia para reconocer que Cali es Cali y lo demás es. LOMA!



De Izquierda: Iglesia San Antonio, El Gato del Rio, Iglesia La Ermita




Tuesday, October 7, 2014

EL PODER DE LAS FLORES

Cuatro Elementos - Tierra


“A mí la pintura me salvó la vida,” afirma la artista Colombiana Alicia Maria Vallejo

Sus inicios con el arte fueron complejos, ya que de chica en el Conservatorio de Cali, sus maestros de música no veían ningún talento en ella; “El maestro me ignoraba totalmente” comenta Alicia. Afortunadamente, a los 9 años tiene la posibilidad de viajar a Inglaterra donde ella, en secreto, decidió que la pintura era lo suyo. “Pasaba largas horas en el museo sin aburrirme, pero nunca intenté pintar.”

Así la vida y la curiosidad la llevaron a estudiar Antropología Urbana, desempeñandose en este campo durante la alcaldía de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa en Bogotá, Colombia. Después de cierto tiempo y sin las influencias políticas necesarias para renovar su contrato, Alicia se vio desempleada por un periodo más largo de lo anticipado. Fue entonces, cerca de sus 30 años, cuando para reducir el estrés que le provocaba su situación decidió entrar a clases de pintura, “Eran cursos de señoras que iban a quejarse del marido y la empleada mientras pintábamos cajitas” recuerda Alicia entre carcajadas. Ese fue el comienzo de lo que ahora es una vida dedicada a la pintura.

Varias colecciones han sido parte del proceso para encontrar su estilo. Después de pintar todo lo que le pusieran en frente, desde cajitas, hasta butacas y porta-vasos, Alicia empezó a pintar en lienzos. Influenciada por el arte Mexicano y Dominicano creó un homenaje a la cultura Afro Colombiana llamada Los Colores de Colombia. Posteriormente la influencia de Warhol hizo su parte con la serie Color Urbano y experimentó con apropiaciones de obras famosas de Van Gogh y Picasso.

Flores de Nuestro Jardin - Enredos de Pasión


“La pintura es terapéutica y emocional para mi,” manifiesta la artista, antes de proceder con su relato de como fue creada la serie Flores de Nuestro Jardín. “Esta serie marca un momento de renacimiento y esperanza para mí,” con intensidad afirma. La misma intensidad plasmada en la variedad, fragilidad y poder de las flores. Fue en esta serie donde sin total consciencia Alicia encontró el que ahora es su estilo, “Ahora no me veo pintando sin mis florecitas” afirma.
Y en verdad con ellas ha logrado plasmar un sin número de ideas, paisajes y sentimientos, las series Cuatro Elementos y Arboreidad son una prueba de ello. 

Colombia, Bélgica, Mónaco, Beijing y New York han visto las florecitas de Alicia en todo su esplendor, ahora es el turno de Paris. El Museo El Carrusel Du Louvre, es la siguiente parada de esta maravillosa artista que ha logrado plasmar en sus pinturas con aparente sencillez sus raíces Colombianas; los colores y aromas de una cultura influenciada por sus dos mares y una cadena de montañas que ofrecen la inspiración perfecta para su alma.
Al preguntarle a Alicia que significa llegar al Du Louvre, con sencillez contesta, “Significa que he creído en mí, que he dado rienda suelta a mi corazón y a mi pasión, porque esto de pintar no es fácil.”

Arboriedad - Arbol de la Paz-Ciencia


Esta madre, hija, hermana, amiga, antropóloga, profesora y buena cocinera influenciada por la energía de su padre el Sr, Jorge Vallejo, un alma llena de sabiduría y paciencia y por Monet, esta lista para compartir con el mundo la felicidad y tranquilidad de sus obras,
“Yo no puedo pintar tristeza” confiesa Alicia y es verdad, sus obras emanan una sonrisa.











Clases con la artista en Trazos
Exhibición El Carrusel Du Louvre Octubre 24 - 26, 2014

Por Loren Escandon



Thursday, September 25, 2014

RACE Are we so different?


www.brooonzyah.net


La primera vez que alguien me pregunto cual era el color de mi piel, yo tenia 4 años. Fue en el kinder cuando un compañero sin reparo lanzo la pregunta y con la mayor naturalidad contesté, -Yo soy gris.-

Vivir en un hogar con una padre blanco y una madre negra me ayudo a llegar a la conclusión que gris, era sin duda alguna, una raza.

Ojalá todo hubiese sido así de sencillo a partir de ese momento.

Una larga conversación con mis padres me aguardo en casa ese día. Ellos me explicaron que de hecho yo no era gris, sino Mulata. Sin embargo, yo siempre me identifique mas con la raza negra que la blanca y tan pronto expresaba este sentimiento, la gente a mi alrededor se apresuraba a corregirme, sin excepción; -No mija, usted es muy blanquita pa creerse negra- o -No mija, usted es muy negrita pa decir que es blanca.- Pero lo mejor era que después de cualquiera de las afirmaciones anteriores, sin excepción, la gente procedía ha hacerme sentir “mejor” diciendo, -No mija usted es como un Café con Leche.-

Las circunstancias nunca cambiaron o mejoraron para mi, respecto a esto. Especialmente porque en mi natal Colombia, la gente esta convencida que somos una sociedad blanca. A pesar de ello, yo siempre me identifique con mis raíces negras con pasión.
Siempre recrimine a mi Colombia por no querer tener una conversación honesta sobre nuestro arraigado racismo, nuestra maravillosa e “impura” mezcla de razas, como también la necesidad de crear una cultura donde la igualdad de oportunidades fuese nuestra bandera. Cuando decidí mudarme a Estados Unidos tenia la esperanza que las cosas serian diferentes.

www.mentalhelp.net


Aquí, en los Estados Unidos, no es peor, definitivamente no es mejor, es muy diferente. Inmediatamente, empece a ser parte de esta gran bolsa que abarca una compleja variedad de culturas, religiones, creencias y razas llamada Latino.